Al lado de las cataratas del Purgatorio... Al lado del Ocejón
………………..Los albergues están llenos, en albergues de caridad no cabe un alma.
Las tiendas de lujo de la calle Serrano están llenas de vacío.
En los restaurantes de altos ejecutivos y grandes abogados se exige decoro en el vestir por eso los pobres no tienen acceso a ellos.
……………......Por la mañana temprano, levantan y dan el desayuno solidario a los clientes de la caridad. Luego la calle les espera.
Dejan el su olor a miseria, sufrimiento y soledad en la habitación individual de 17 personas.
……………….Los afortunados que después de dormir en la cueva del metro sobreviven sin ser escupidos, apaleados o quemados a los gamberros y vigilantes de seguridad son expulsados por las masas que soñolientas van temprano a trabajar.
……………….Se juntan y se separan por los rincones de los parques de Madrid las almas de los albergues con las del metro. Son recibidas por este otoño lleno de colores ocres y cálidos, como queriendo compensar tanta injusticia y dolor.
……………….Los gorriones saltarines, mirlos, jilgueros escapados de sus jaulas ponen música a su alrededor. Alguna vez la mirada perdida en el pasado, recordando a la familia que una vez le hizo feliz; vuelve a la realidad y pueden oler el otoño acompañados por las figuras de colores que el sol dibuja en una nube.
……………….Pasa el día, los días y rara es la vez que no les caga una paloma encima de su alma, recordando que no hay sitio para ellos, los que no pueden consumir más que su vida mirando al cielo (esperando un milagro).
……………….El otoño en el Retiro huele a rosas, a pino viejo y a rocío en la hierba. Las hojas de robles y acacias bailan a ritmo del viento hasta secarse. Luego en el suelo se juntan las vivas y muertas para ser pisadas hasta desaparecer.