Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.

Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.

Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.

Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.

Cuida tu Carácter porque formará tu destino

Y tu Destino será tu vida...

_____________________________Mahatma Gandhi (1969-1948)
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16/8/11

Peste


                                          El dolor de vientre apareció a mediados del mes de agosto, sin avisar. Una mañana se despertó sudando y tuvo que ir al servicio a toda prisa. Tras evacuar, el dolor desapareció.

                     Las noticias de la radio pública hablaron del cuerno de África, de miles de muertos causados por la hambruna, la guerra, el cólera…

                    Luego se centraron sobre la crisis económica de los obesos ciudadanos europeos y explícitamente describieron la deuda contraída por los parias de esta ciudad.
Apagó la radio y salió a toda prisa hacia el trabajo. De camino atravesó el parque del Retiro, que desde hacía unos días en el paseo de coches iban creciendo una especie de naves espaciales mitad supositorio, mitad velero.
                     A su paso por el lago un desagradable olor a podrido infectaba las pituitarias de los peatones que circulaban por sus alrededores.

                     En el agua estancada unas viejecitas daban de comer a las carpas, mientras su perrita miraba cómo los peces devoraban las migas de pan. Unos patos flotaban en las aguas verdosas como juguetes de plástico y al fondo las barcas solitarias esperaban la visita de turistas sin escrúpulos.

                    El termómetro marcaba 25ºC a las siete y media de la mañana. Sergio bajó por la calle Alcalá hasta Cibeles. La diosa miraba perpleja otra locura más de los humanos; un altar justo debajo del Palacio de correos (sede del ayuntamiento) y miles de tribunas distribuidas por Recoletos, paseo del Prado y Alcalá hasta Sol.

                     A la vuelta, Sergio encuentra el Retiro lleno de gente esparcida por cualquier rincón, sin respeto por la hierba, árboles o flores. Carpas blancas de plástico por todas las calles informan de las actividades previstas en los próximos días, y sobre todo; de la necesidad de confesar los pecados.

                    Al cabo de un par de días, los fieles devotos han cumplido con el mandato de sus líderes: vomitar los actos sin digerir en su conciencia hasta dejarla limpia; reciclada, virgen. Lista para volver a pecar.
                    Al cabo de un par de días en el estanque de el Retiro hay flotando una capa de mugre, viscosa, sucia, mal oliente que impide usar las barcas; los peces han muerto, no hay patos y los ateos se quejan en una manifestación.
                    Las autoridades sanitarias avisan del peligro de contagio por altos niveles de contaminación.
Espero que cuando se vayan desaparezca toda esta Peste.

2/6/11

2 Minutos...

Metro en Roma                                        

                                                El cuento comienza con una sórdida princesa de la que ningún príncipe se quiere enamorar, tampoco hay ninguna madrastra, de las tertulias de la TV, que la quiera envenenar con la mitad de una manzana podrida. Ni viejos, ni enanos que se aprovechen de sus encantos mientras duerme (entre otras razones porque los perdió hace tiempo) ni cazadores de clientes para móviles; porque no tiene con quién hablar.
                 Son las 7‘43h de un día laborable, el escritor viaja en el metro de Madrid deja de leer el cuento y hace transbordo en Tribunal, está ansioso por ver cómo termina el cuento. Sube por las escaleras mecánicas y lee unas líneas más.
                 Después de perder la corona tras una borrachera nocturna, nadie la reconoce y los amigos que la conocen miran para otro lado. Tampoco ella hace por recuperar su autoestima y a su hija Irina, nacida en el 2000. Por la noche, dentro de los bancos corre el riesgo de que la quemen viva, así que vuela(duerme) en el metro (como dicen los anuncios); unas veces tirada en el suelo y otras en los asientos de un vagón, después de meterse un pico en vena.
                La línea 5 es de color verde esperanza (¡Ay presi de la CAM! Quien te vería aquí a estas horas) y todos corren desde el final del andén hasta el principio, donde está la salida más próxima en la siguiente estación. En el techo abovedado cuelga un panel digital, donde informa que restan 2 minutos para que llegue el tren.
                  Hacia la mitad del andén una mujer adelanta por la izquierda al escritor, debe tener unos treinta y ocho años, de melena negra y bolso en hombro. Por su derecha otra de la misma generación, pelo corto castaño, con un periódico de los que dan gratis en la mano. Cuando llegan al final del túnel; se preguntan para qué tanta prisa, se miran entre ellas y luego a él, no saben que hacer mientras llega el tren. Tras unos segundos se va acumulando más gente.
Miran el tiempo que falta para que entre el tren, 2 minutos. 2 Min. para llegar a ninguna parte piensa él. Abre el cuento y sigue leyendo.

              Narcia, que así se llama la princesa de ningún cuento, es rumana. La trajeron engañada de su país prometiéndole trabajo y acabó de burdel en burdel pagando su deuda y su inocencia. La hicieron adicta a la heroína, pinchándola en las venas de los pies. Hace un año después de una paliza se le cayeron unos dientes y la dejaron tirada en la Casa de Campo. Tenía veintiséis años.

              Llega el metro, se suben entre empujones y malas caras. Está lleno, en el fondo hay dos asientos libres entre un montón de gente enlatada como sardinas; corresponden a los que están junto a una vagabunda sin dientes que duerme con la boca abierta. El olor que desprende es nauseabundo. Todos se tapan con algo la nariz para no sentir el hedor del sistema capitalista.

El escritor abre el libro de cuentos, le quedan pocas líneas para terminar.

             Narcia, cuyo nombre es el de una flor, sueña que se le aparece su hada madrina con una mochila mágica. – Pídeme un deseo- le dice.
A Narcia después de pensar unos segundos, se le ilumina la cara con una sonrisa.
– Sácame de este cuento –responde.
Y el hada madrina, saca de su mochila una jeringa y le administra una sobredosis que la deja dormida en el asiento del primer vagón de un metro, con la boca abierta.

Y colorín colorado este cuento, aún no ha acabado…

Santa 02/jun/2011

9/2/11

Éxodo

                           No sé por qué huyo de la ciudad, no soy nada original; como los cientos de coches que me rodean en este atasco.
           Dirijo mi éxodo a grandes espacios: campos y montañas regados por ríos sin contaminar. Cuando llegue la primavera mi destino será el mar.
           Llevo dos horas rodeado por los coches en donde viajan las mismas personas que a diario empujo y me pisan en el metro. Las que hacen sonar el claxon antes de que se ponga el semáforo en rojo o mientras alguien intenta aparcar en zona azul.
          La misma cara de acelga del mismo conductor que cada día, con su coche de lujo, pasa por encima de la piel de los mendigos en los semáforos.
         Voy a ir New York, aprovechando una oferta de cuatro días a mitad de precio; allí los atascos, empujones, malas caras, son más… ‘in’. Sacaré fotos de las calles más comerciales, de los taxis, de los policias, de una hamburguesa con Coca cola.
         Llegado cada uno a su destino en el campo, cuando me cruzaba con alguien en el camino: nos saludamos amablemente.
 Me preocupa este hecho, pediré cita a mi médico.

Ahora ya estoy más tranquilo, me siento solo…

Santa 09/02/2009

1/12/10

La Rebelión de los Hombres-rana.

Tela de araña sobre pueblo Suizo (Interlaken)

                                            Había un Hombre-rana que soñaba con abrazar a una mujer de carne y hueso.
             Todas las noches soñaba con la misma mujer, y cuando se despertaba lloraba.

             La luna miró en su corazón y vio que era honrado (cosa rara en los tiempos de hoy) así que le dio la oportunidad de encontrarse con Ella.
             En una mañana de marzo, cuando el campo empieza a oler a primavera y las ranas cantan al despertar, el hombre rana se despertó de sus sueños y tropezó con Ella.
             Al principio no se creía lo que estaba viendo. Alargó su mano y tocó la melena rizada de Ella. Olió su fragancia a viento del norte impregnada en su mano. Sus dedos rozaron su boca y un rayo atravesó su cuerpo de la cabeza a los pies. Ella sintió lo mismo…
                     El hombre-rana despertaba cada día y se encontraba con Ella cerca de la charca donde vivía. Su piel cambió de verde rana, a blanco pálido; pero sus piernas seguían siendo dos ancas.
             Probaron a juntar sus bocas y el sabor del beso les recorrió cada poro de sus pieles. Ella no desapareció al atardecer y a la luz de la luna dejó caer el vestido que cubría su cuerpo.Hicieron el amor como nunca lo habían hecho antes. Y él vio hecho realidad su sueño.

             Él la propuso salir de la charca, para vivir juntos un presente y un futuro conociendo atardeceres en  lugares distintos. -No es fácil tomar una decisión así.– respondió Ella.
Él la confió un secreto – cuando salga de aquí, mis ancas se volverán otra vez piernas.-

             Pasaron un par de años y cada vez eran más molestas las ancas de rana… No podían ir de la mano, ya que Él andaba a saltos, por mucho que intentaba seguir el ritmo de Ella.
             Paseaban por caminos conocidos y anchos, siempre los mismos. Un día Ella se dio cuenta que caminaban en círculos sin llegar a ningún lugar.

- Está bien hombre-rana, me iré contigo lejos de la charca, quiero descubrir como son los amaneceres de otras tierras..!- dijo con una sonrisa dejandolo boquiabierto.
- Está bien deja que lo piense un rato.- Respondió el hombre-rana.

                     La respuesta dejó helado su corazón, tanto; que lo dejó meditando su decisión y se fue andando al lugar de donde vino.
             El hombre-rana se quedo solo con sus dudas y sus ancas. Temía que lo que le decía su corazón (que sus piernas volverían al abandonar la charca) fuese mentira, y al pasar el tiempo, Ella se cansase de caminar con un hombre-rana.
             Lo que pasó fue que Ella conoció a otros hombres con piernas y bailó con ellos hasta altas horas de la madrugada, pero ninguno, cuando la besaba, hacía que un rayo la atravesase las entrañas.


             Volvió decidida a coger de la mano a su amado hombre-rana y disipar todas las dudas y miedos que pudiese tener con respecto a Ella o Él mismo. Cuando llegó a la charca se encontró con su hombre-rana atrapado en una tela de araña invisible que poco a poco le estaba asfixiando.
             Buscaron a la araña por todas partes sin encontrarla, y al final se dieron cuenta que los hilos salían  de las dudas y pensamientos que habitaban en la cabeza de Él.

Quizás, leyendo este cuento deje de pensar tanto con la cabeza y deje que actúe su corazón.

Un abrazo fuerte para mi querido Hombre-rana.


Corazón Oxidado
Fito y Fitipaldis

"Todo se derrumba y es tan fácil
Todos mis castillos son de arena
Todo lo que sueño es tan frágil
Todo lo que bebo es tu ausencia...

Y mi pobre corazón de hierro
Se me fue oxidando con las penas
Es que tengo sueño y no me duermo
Este fuego que ya no calienta"

Mi pobre corazón oxidado
Mi pobre corazón encogido
Mi pobre corazón todo el daño
Mi pobre corazón todo lo bueno vivido
Mi pobre corazón lo mas malo
Mi pobre corazón lo divino, lo valiente, lo cobarde, lo esperado, mi virtud y mi defecto, mi barranco y mi camino.

28/5/10

Otoño en Primavera

 
                                                  Antes de entrar en Dridam verás unas murallas grises, y por encima de ellas torres que acarician el azul del cielo. Al llegar a su periferia, las murallas desaparecen dejando a la vista del viajero calles anchas que acaban en rotondas, flanqueadas por altos edificios de corte futurista y a sus pies parques; donde sus habitantes paran a comer el almuerzo, los jubilados pasean y los niños juegan en los columpios.
                              Todo parece normal, hasta que por los rincones menos visibles se descubren personas enfermas; durmiendo en los bancos de los parques, bajo las marquesinas de tiendas cerradas por cese de negocio; en los túneles construidos para transportar a sus habitantes de un lugar otro, hacinados en artefactos mecánicos. Sombras de lo que fueron un día y que pisan las prisas de los demás.
Las calles parecen limpias, pero están llenas de máquinas sucias que recogen la corrupción desbordante que germina entre cemento y asfalto. Al caminar entre sus habitantes descubres gestos tensos, rabia contenida, miradas cargadas de balas vengativas.

                           Pasados unos días si te miras al espejo, verás un rostro triste, desconocido; de náufrago ahogándose en mitad de un mar de gentes igual que tu.

                          Decides poner fin a la estancia en Dridam; pero frenas la salida bruscamente. Ves parques floridos. Ves que los pétalos de las rosas, azucenas, tulipanes, begonias, violetas son billetes de curso legal y los girasoles cargados de monedas. Si vas a coger una rosa, recibirás una descarga eléctrica en el brazo, propinada por la porra de un vigilante oculto.
                          Si pruebas suerte en otros parques; sufrirás la misma suerte. En Dridam no se ve a los agentes de seguridad, pero cuando haces algo que no debes hacer; tendrás un castigo. Los parques y jardines son inmensos almacenes de dinero en flor, que la gente tiene al alcance de la mano, pero que nunca será suyo.
                          El olor de la ciudad apesta a pétalos de papel, a variedad de corrupción en formas y tamaños. Todo apesta; hasta los ramos de flores de colores que regala el enamorado a su amada.
Es muy fácil entrar, pero muy difícil salir; por el ruido atronador de sus máquinas que atrofian los sentidos.

                          Si consigues alejarte de ella volverás a ver el muro invisible, gris, oscuro, de la corrupción que rodea la ciudad. Un muro que no deja entrar el aire limpio con olor a campo y mar, que traen los vientos alisios de los trópicos; dejando varadas en un desierto sin sueños ni esperanzas, las vidas de las hormigas en Dridam.

12/5/10

Amnesia

                      Despertó mientras andaba por la calle; iba a trabajar. No sabía desde cuando. Solo tenía una imagen clara en su cabeza: una explosión. Todo blanco como la nieve y después silencio negro; un escenario lleno de sombras vivas que se mueven mientras baja el telón, un telón rojo sobre fondo negro.
                     Vagos recuerdos de una habitación llena de luz blanca. Caras desconocidas uniformadas con batas, caras sin uniforme que parecían reconocerle.
                     No sabía si el tiempo pasado en la habitación fueron días, meses o años. Solo recuerda un cuaderno y un bolígrafo que escribía sobre las hojas en blanco. Hojas y hojas de libros llenos de pensamientos que se retorcían en su cabeza. Los recuerdos y los falsos recuerdos. Las emociones que arañaban su alma. Litros y litros de sangre almacenados en un mar de palabras, libros olvidados cubiertos de polvo.
                   Debajo de un banco del retiro alguien encontró varios manuscritos, quizás abandonados por él mismo; habla de cómo llegó a su estado. De cómo las palabras, que corrían por sus venas, guardaban secretos del corazón.

Este que copio a continuación es uno de esos. La fecha es muy antigua; de un martes 27-abril de 2010.

28/1/10

Aceras de Ciudad



Foto de internet (si molesta la quito..)


Corazones Rotos

En toda ciudad hay calles frías, donde no llegan los rayos de sol y sus transeúntes viajan cómodamente en abrigos de marca.
Las hay en permanente primavera llena de juventud y desaliñados estudiantes que ríen al sol.
Por último, están las que depende por la acera que se camine, se encuentra: un invierno solitario o un verano que luce con glamour las miserias de los sin techo al cielo, junto a las risas de niños.

En la acera del invierno las macetas de los árboles se llenan de trozos de hielo, de corazones oxidados.
En una baldosa gris, de la acera de enfrente; hay trozos de cristal de un corazón. Los que pasamos por allí, echamos la mano derecha a nuestro lado izquierdo; unos por lo sobrecogedor que tuvo que ser el amor y otros; por si el corazón esparcido en cristales rotos por el suelo, sea el de uno mismo.
Menos mal que puse un par de air-bag a mi corazón...

Santa 28-ene-2010

4/1/10

Una Pregunta (después de un año)


...................Íbamos en mi coche. Siempre que su mirada me proponía hacer el amor y antes de que mis labios se abalanzasen sobre su boca; ella hacía la misma pregunta:

-¿Qué tal te va con tu novia?-

Cosa que me ponía de los nervios y como ya estaba harto de explicar que no era mi novia, respondí:

-¡Follamos sin parar los pocos días que estamos juntos!-


Ella -No te he preguntado eso…-

Yo - ¡Le dije que se viniera a vivir a mi casa...!-

Ella - No has respondido a mi pregunta…-

Yo -¡Le propondré que nos casemos en mayo..!-

Ella - Sigues sin responder… ¿Por la Iglesia?-

Yo - Sí, pero ahora que lo pienso, como mandamos un vídeo de prueba y a la productora de vídeos porno les gustó… Creo que rodamos la peli en diciembre y la promoción es en mayo… Tendremos que retrasarla… ¡No, mejor la adelantamos!-

Ella, meándose de risa – Vale, vale… pero aún no has respondido a mi pregunta…-

Yo – ¿Sabes? Al final se me han pasado las ganas; con tanto preguntar…-

Ella – ¡Ha estado muy bien! Lo de follar todo el día… Y lo de la peli porno insuperable… jajaja –

Treinta segundos de silencio.

Ella - Realmente, ¿Cómo te va conmigo… después de un año..?-

Yo – Nadie tiene el olor del pelo a madera de bosque húmeda por la lluvia como tú; cuando mi boca descubre tu cuello beso a beso, y pruebo el sabor de tu oreja…-

22/5/09

La Vida en Un Beso



El destino hizo que se conociesen disfrazados de otro; la una de Dama Medieval y el otro de Simbad con prole. Se gustaron, pero no llegaron a degustarse; de hecho parecía una coincidencia destinada a pasar al olvido. Solo los mantuvo un fino hilo epistolar.

A las pocas semanas, volvieron a coincidir; en un viaje de tres días. El primero fue de reencuentro sin máscara pero con coraza, más que nada, para proteger las heridas de otros destinos acabados.

Él no la quitaba ojo intentando descifrar su enigma y ella miraba pero no podía ver el brillo de los ojos de él. El segundo día caminaron juntos por las cuestas arriba del alma. Donde entre bosques frondosos y lluvia de lágrimas habitan caminos sinuosos de piedras; llenos de polvo. Al fondo, entre los árboles, a lo lejos; se ve el mar.

Fue allí donde las manos de ella acariciaron la piel del alma de él. Y las manos de él escribieron un poema en la cara de ella. La noche era una fiesta de estrellas, propicia para la intimidad. Las corazas dieron paso a la luz de las miradas y ella vio el amor en los ojos de él.

- Ahora no puedo amarte, tengo demasiadas llagas en la boca para poder besarte – Le dijo ella.
- Yo me muero por un beso de tus labios – Contestó él.

Al tercer día se despidieron con un abrazo infinito de dolor.

Él no quiere vivir sin volver a verla; ella no quiere dejarlo morir.

Él la ama en silencio, sobreviviendo con versos; mientra espera el beso que le devuelva a la vida.

Santa 19-05-09

9/1/09

Nieve...

La nieve le recordaba a la chica con la que hizo el amor después de su separación, la nieve es una aliada de Afrodita, del sexo.

Víctor trabaja mientras la nieve se posa suavemente sobre la calle; sobre su memoria dormida. El frescor de la nieve es peligroso, porque activa las neuronas mortecinas de la memoria.

 Hace seis años, Víctor iba en el coche camino de la casa que tenía su amigo Carmelo en la sierra de Madrid. Conducía por una carretera con curvas de mujer peligrosa. Dos carriles hechos a fuerza de calzador donde un despiste lo llevaría al fondo del precipicio.

A su lado Conchi iba tarareando una canción de mecano, ‘mujer contra mujer’. Llevaba el pelo rizado corto, los labios rojo sangre y un vestido ajustado con escote elegante, de los que dejan a la vista la mitad de las piernas y la otra a la imaginación.
-¿Has hecho el amor con alguna mujer?- preguntó Víctor
-Sí, con unas cuantas- respondió Conchi
-Lo imaginaba, y ¿qué tal?- inquirió Víctor
-Lo hice siempre con rubias, aunque algunas eran de bote. La última vez en la discoteca donde nos conocimos tú y yo -
-¿ En Gáramon?-
-Sí en la parte de arriba, era carnaval montaron unas camas tipo cuento las mil y una noches. Estábamos tranquilamente viendo un desfile de modelos disfrazados en la planta de abajo, cuando un par de pesaos nos quisieron invitar a una copa.-
-Suele pasar en las discotecas, conociéndote…-
-Sin pensarlo, le pegué un morreo de medio minuto. Ella hizo un amago de resistencia al principio. Luego se rindió a mi boca-
-¿Y los pesaos esos? –
-Se quedaron perplejos. Los ignoramos y seguimos a lo nuestro jajaja. Ella corrió los visillos que rodeaban la cama y nos pusimos cómodas. –
-Me tumbé a su lado, mientras los labios de arriba saboreaban los suyos; su mano se metía por la falda y mi tanga hasta que sus dedos tocaban con maestría una sinfonía en mi clítoris-
-Joer con las tímidas- Dijo Víctor excitadísimo…

Conchi al ver el estado de la bragueta de Víctor optó por liberar a su hermanito de tanta apretura. Su polla saltó fuera como un muelle. Ella la metió en su boca…

-Joder, joder eres la …- Víctor no pudo decir más.
El coche se le iba a la cuneta por la nieve caída en la carretera. Se balanceó a un lado y a otro hasta salir por la derecha a un prado.

Conchi seguía con su miembro en la boca, aunque este había perdido dureza entre tanto ajetreo. Una vez parado el coche, levantó la cabeza a ver donde habían ido a parar.

-Y esto…¿ Hemos llegado ya o es una parada técnica?- Sonrió con sus labios rojos.
-Esto es un milagro, joder Conchi ¿Como se te ocurre hacerme una mamada en este momento? podíamos habernos matado- Víctor estaba realmente asustado.
-Parecía que te gustaba…-
-…Ya sí… no sabía muy bien… qué hacer – Víctor empezaba a recuperar la sangre en su rostro.

Conchi acercó lentamente sus labios a la boca de él, hasta perderse en un beso profundo en mitad de la noche, donde nunca pasa nadie. Víctor le correspondió buscando debajo de su falda el tanga y acariciando con sus dedos sus pliegues de seda.

Los limpia-parabrisas hacían su trabajo, quitando la nieve que se amontonaba por todas partes. Los faros iluminaban el fondo de un pinar y los copos brillaban resplandecientes como luces de una discoteca campestre.

Con un moviendo certero reclinó el respaldo del coche hasta dejarlo horizontal, notó sus dedos empapados por el deseo de ella.
Tal como estaba agarrada a su cuello, la cambió al asiento del copiloto y con las piernas de ella enlazadas en sus riñones apartó a un lado el minúsculo tanga y metió su miembro erecto con decisión en su sexo húmedo.

En el coche sonaba la voz de Ana cantando ’mujer contra mujer’. La nieve dejó paso a la lluvia. Llegaron de madrugada a la casa helada por estar deshabitada, pero en la cama sobra la ropa…

La lluvia dejó paso al sol; mientras la gente rendía culto a sus familiares en el puente de todos los Santos, Víctor y Conchi probaron todas las posturas en las mesas y muebles de toda la casa.


Desde entonces la nieve y los recuerdos rubios van unidos por un beso en la memoria…

31/7/08

Micro-relatos para la feria del Libro.(concurso de las bibliotecas del ayuntamiento de Madrid...que nunca más se supo...)

LLUVIA
- Cuidado, que te aplasto..!
- Espera, dame tiempo.
- Eso no tengo…Ay!
- Vaya caída, por poco me aplastas.
- Qué mullido está esto.
- Es la piel de Carmen.
- Ah, parece triste.
- Sí, siempre llora en este día.
- ¿Sabes por qué?
- En mayo de 1808, fusilaron a su padre.
Llora los recuerdos asomada en la ventana.
- ¿Eres una lágrima?
- ¡Sí, del alma! ¡Abrázame fuerte…!
- ¡Tu beso sabe a mar…!

 
El dedo de Carmen se llevó a las dos.

Rafa 28-mayo-2008
MANOS
- ¿Y esa mancha de tomate…?
- No es tomate.
- ¿Qué es?
- Es un líquido que sale del cuerpo de los seres humanos, cuando se rompe la piel.
- ¿Es de nuestro cuerpo?
- Sí, y de otro…
- ¿Es grave?
- Sí, nos queda poco de vida… en este 2 de mayo 1808.
- ¿Y la otra…?
- De un francés; vestido de azul, que yace allí con su bayoneta.


- No quiero morir… No quiero matar… Solo pintar de vida lienzos con un pincel.
- Las manos somos esclavas de la sinrazón.

Rafa 28 de mayo de 2008

"No es necesario apresurarse. No es necesario brillar.
No es necesario ser nadie más que uno mismo"

Virginia Woolf (Londres 1882-1941) Novelista y Ensayista británica

Otoño en la ventana

Otoño en la ventana
de la casa de mis abuelos

No a la Valla, todos somos migrantes

ADN online

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Artículos de Ángela Becerra