cómo explotan las palabras en alguna poesía,
que al leer ciertos versos,
prenden en llamas algunas cicatrices,
siendo preciso llamar de urgencia al uno, uno, dos.
Tu pensamiento rasgó eje de mi vida;
descubriendo un atardecer en la cocina,
un sueño volando en el corazón,
como el recuerdo de la felicidad cuando era niño.
Un torrente de pasión brotó por la herida,
cubriendo de rojos el silencio de la noche,
como un fondo de Van Gogh.
Desde entonces, al teclear palabras,
salen sentimientos.
Y entre las líneas que separan ficción y realidad,
cuerpo y alma,
prosa y poesía,
mar y tierra,
habitan tus ojos y los míos,
en busca de una mirada que desate una tormenta,
cargada con gotas dulces de lluvia,
que limpie la sangre seca de las heridas con un beso lento.
Santa 7/01/2010
