Improvisación de dos compis de teatro este miércoles...
Que daño hace cuando se improvisan ciertas palabras... y la acción no las acompaña.
Texto del capítulo Trece de La Isla de las Palabras, espero que os guste:
Allí estaba, inmóvil en su cama. Era una frase muy pequeña y muy conocida, demasiado conocida:
Te Quiero
Dos palabras delgadas y pálidas, muy pálidas. Las ocho letras asomaban apenas sobre la blancura de las sábanas. Dos palabras unidas por sendos tubos de plástico a un gotero lleno de líquido.
Me pareció que la frasecilla nos sonreía.
Me pareció que nos hablaba:
- Estoy un poco cansada. Creo que he trabajado demasiado. Tengo que guardar reposo.
- Vamos, vamos, Te quiero – le respondió el señor Enrique -, que ya nos conocemos. Con el tiempo que hace que existes… Nos enterrarás a todos. Unos días de descanso, y como nueva.
Luego se pasó un buen rato recitándole todas esas mentiras que se dicen a los enfermos. El señor Enrique posó un guante de baño empapado en agua fresca en la frente de Te quiero.
- De noche es un poco más duro. Durante el día, las otras palabras vienen a hacerme compañía.
“ Un poco cansada”, “un poco más duro”… Te quiero sólo se quejaba a medias y añadía “un poco” a todas las frases.
- No hables más, descansa. Nos has dado tanto… Recupera las fuerzas, nos hace mucha falta.
Y el señor Enrique le cantó al oído su canción más tierna.
- Ven, Juana vámonos. Se ha quedado dormida. Ya volveremos mañana.
- -Pobre Te quiero. ¿ Conseguirán salvarla?
El señor Enrique estaba tan afectado como yo.
Las lágrimas se me agolpaban en la garganta, pero no conseguían subir hasta mis ojos. Llevamos dentro lágrimas demasiado pesadas. Ésas jamás podremos llorarlas.
- Te quiero… Todo el mundo dice y repite “Te quiero”. ¿Te acuerdas del mercado? Hay que tener cuidado con las palabras. No repetirlas sin ton ni son. Ni emplearlas a tontas y a locas unas por otras, diciendo mentiras. Si no, las palabras se gastan. Y a veces es demasiado tarde para salvarlas.
- ¿Quieres que visitemos a otras enfermas?- El señor Enrique me miró-. No irás a desmayarte, ¿No?
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