Tengo a mi madre ingresada en el Gregorio Marañón desde el día 29; hospital que la presidenta de la comunidad de Madrid quiere privatizar.
Resumo en unas líneas las horas vividas esta semana:
Entramos en la sala de espera a las 18h del martes, allí coincidimos con todo tipo de personas enfermas.
Me causó impresión una madre con su hija de unos 18 – 20 años enferma debido a la reacción de una sesión de quimio aplicada por la mañana. Fiebre de 39º , temblores, vómitos…
La chica de un metro setenta y cinco de estatura, delgada, de piel morena, con el pelo muy corto y ojos negros que se comen el mundo, permaneció sentada hecha un gurruñito mientras su madre gestionaba la atención urgente.
Nunca olvidaré la mirada penetrante de sus ojos negros, brillantes entre la sombra oscura de su maquillaje, queriendo entender "¿por qué?".
Demasiados " ¿por qué?". Que aplastan a todo el que se cruza en su interrogación…
Resumo en unas líneas las horas vividas esta semana:
Entramos en la sala de espera a las 18h del martes, allí coincidimos con todo tipo de personas enfermas.
Me causó impresión una madre con su hija de unos 18 – 20 años enferma debido a la reacción de una sesión de quimio aplicada por la mañana. Fiebre de 39º , temblores, vómitos…
La chica de un metro setenta y cinco de estatura, delgada, de piel morena, con el pelo muy corto y ojos negros que se comen el mundo, permaneció sentada hecha un gurruñito mientras su madre gestionaba la atención urgente.
Nunca olvidaré la mirada penetrante de sus ojos negros, brillantes entre la sombra oscura de su maquillaje, queriendo entender "¿por qué?".
Demasiados " ¿por qué?". Que aplastan a todo el que se cruza en su interrogación…
Una frase, eslogan, de estos hospitales de la comunidad:
No es país para enfermos.
Después de esperas y pruebas; de dolores ajenos y propios; nos dicen que la dejan ingresada a las 00’30h de la madrugada del día 1 de octubre. La cena: un sándwich de jamón y queso de máquina.
Siguiente día: sala de observación de urgencias; ancianos, alzheimer, dolor y soledad. Mucha soledad; demasiada para nuestros abuelos de la guerra civil, del hambre, del Imserso, de una vida dura grabada a fuego en cada arruga de su piel…
El personal de urgencias: hay de todo como en botica… Lo que he notado es el estrés de su trabajo, la falta de personal o la falta de camas (un día esperando una cama).
Las camas; se las está llevando la señora (por decir algo, educación no me falta) Esperanza Aguirre, a los hospitales nuevos, con falta de personal (y el personal contratado como quien contrata a los peones de una obra), fríos, muy bonitos por fuera como el Infanta Leonor… Pero por dentro se caen de pena, aplastando a los enfermos.
Ya sé que usted ahorra y va intentar ahorrar muchos millones a costa de la salud de personas como mi madre. Pero; ¿Para qué sirve el dinero en las arcas de su banco?
Esperanza (curioso capricho del destino su nombre); esperanza es lo que está quitando a todos nosotros y la fe en su casposo-glamuroso gobierno (yo nunca la he tenido).
El dinero señora, no sube al cielo con usted. Se queda aquí; porque pesa mucho, manchado con sangre de los enfermos de urgencias, con las lágrimas negras de las adolescentes con cáncer…
La paradoja final: mi Madre es votante suya, por siempre amén.
Después de esperas y pruebas; de dolores ajenos y propios; nos dicen que la dejan ingresada a las 00’30h de la madrugada del día 1 de octubre. La cena: un sándwich de jamón y queso de máquina.
Siguiente día: sala de observación de urgencias; ancianos, alzheimer, dolor y soledad. Mucha soledad; demasiada para nuestros abuelos de la guerra civil, del hambre, del Imserso, de una vida dura grabada a fuego en cada arruga de su piel…
El personal de urgencias: hay de todo como en botica… Lo que he notado es el estrés de su trabajo, la falta de personal o la falta de camas (un día esperando una cama).
Las camas; se las está llevando la señora (por decir algo, educación no me falta) Esperanza Aguirre, a los hospitales nuevos, con falta de personal (y el personal contratado como quien contrata a los peones de una obra), fríos, muy bonitos por fuera como el Infanta Leonor… Pero por dentro se caen de pena, aplastando a los enfermos.
Ya sé que usted ahorra y va intentar ahorrar muchos millones a costa de la salud de personas como mi madre. Pero; ¿Para qué sirve el dinero en las arcas de su banco?
Esperanza (curioso capricho del destino su nombre); esperanza es lo que está quitando a todos nosotros y la fe en su casposo-glamuroso gobierno (yo nunca la he tenido).
El dinero señora, no sube al cielo con usted. Se queda aquí; porque pesa mucho, manchado con sangre de los enfermos de urgencias, con las lágrimas negras de las adolescentes con cáncer…
La paradoja final: mi Madre es votante suya, por siempre amén.
Vaya!
ResponderEliminarY qué tal está la cosa?
Vaya!
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